La lata de sardinas

Nuestra lata de sardinas tiene a penas tres ruedas y pocas plazas más, lo que no quiere decir que no recojamos en el camino a cualquiera que ofrezca su dedo y comparta su destino.
Suenan fracasos de los extintos ocheta y algún que otro éxito de los setenta. Pero cuando realmente truena en la carretera, cuando realmente oímos el rugido de latón es cuando despliega sus alas oxidadas e infinitas...dejamos a los watios volar, que se enreden en las melenas mientras pedaleamos -a ratos- hacia algún lugar menos tranquilo.
3 comentarios
Él -
Sta. Flog -
es esa frrraaaagoneta volkswagen de toda la vida...
mas espacio y sin perder esencia
bsussss
juanmy -
y vuela, todo lo alto que puedas.