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El pianista

 La gente en su calle discutía si era una persona triste, pero eso nunca nadie lo llegó a saber.

 Vivía en un cuarto bajo un tejado gris, cada vez menos y peor. No peor por estar triste, sino porque cada vez que lo estaba, se proponía elegir entre saltar desde el tejado gris o escribir, y así escribía y escribía y guardaba sus páginas, de forma que la habitación se llenaba y se iba haciendo menos y menos espaciosa.

  La gente nunca llegó a saber si era una persona triste pero lo cierto es que, a veces, mientras escribía, la boca se le curvaba y reía un poco.

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El mimo

El mimo

  Mientras me retorcía ante el público como una estrella agonizante, estirándome, desplazándome, contrayéndome, siendo sombra, reconocí tu mirada azul clavada fijamente en algún lugar de mi pupila. Comprendí que hay cosas demasiado complejas para la cabeza, demasiado inabarcables hasta para los brazos infinitos que me otorgaba esa noche, ese momento, el escenario.

Negro

  Negro, negro. Negro. Grita. Negro. Corre. Negro. No intentes levantarte, no lo vas a conseguir. Negro, negro. Grita, ruge, aúlla. Negro. A tu alrededor, nada que sangre. nada lo suficientemente melódico. Negro, negro. Nadie que te cierre los ojos. Negro. Sigue buscando el final.

Cartas del director III

Cartas del director III

  Tras un mes extranjero la redacción de Ideas ReCortadas vuelve para dar guerra con más invenciones que nunca.

  Perdón por el silencio.

Romanticismos recortados y otros tiros empalagosos. Uno.

  - Escribe, escribe, escribe, escribe, escribe. Escribe. Como si no tuvieras nada más romántico que hacer.

  - Hoy no. Hoy ni Fígaro podría convencerme de que llorara. Quizá si estuviera aquí me pegaría un tiro. Pero no podría quitarme esta estúpida sonrisa de la cara.

Más.

¡Hasta pronto!...

Felicidad

  Póngame un whiskey. Y deme fuego, si es tan amable. y un abrazo...no, espere, no por este orden.  Vaya propina.   Necesito también algunos motivos para seguir viviendo. Aunque me bastaría con no compartirlos con quienes los desperdician. Esos que insultan a la vida y fotografían al suicidio...ah, el suicidio. Es una pena...que haya que cortarse las venas para que le escuchen, digo.  Vaya propina se está ganando.  A mí ya me da igual. Sólo me gustaría ver, antes, a esos libros tristes y oscuros arder. No, espere, menuda barbarie. Queme a sus grisaceos autores. Hágalo por mí, que buena propina le debo.  Grite. Y, por favor, sonría.

El ladrón de ojos en el piano (parte primera)

El ladrón de ojos en el piano (parte primera)

  Aterriza junto al piano y se levanta

  - Tal vez la música no sea lo mío - le dice con una ironía que choca con el azul helado de sus ojos. Las teclas se miran unas a otras sin saber qué decir mientras ambos, ladrón y pianista, se calzan y abandonan al mismo paso el salón a la oscuridad para pintar la ciudad de negro. 

La lata de sardinas

La lata de sardinas

  Nuestra lata de sardinas tiene a penas tres ruedas y pocas plazas más, lo que no quiere decir que no recojamos en el camino a cualquiera que ofrezca su dedo y comparta su destino.

   Suenan fracasos de los extintos ocheta y algún que otro éxito de los setenta. Pero cuando realmente truena en la carretera, cuando realmente oímos el rugido de latón es cuando despliega sus alas oxidadas e infinitas...dejamos a los watios volar, que se enreden en las melenas mientras pedaleamos -a ratos- hacia algún lugar menos tranquilo. 

Nos vemos en una semana!

Srta. Flog

Srta. Flog

  Hoy, la redacción de Ideas reCortadas agradece un apoyo incondicional, refunfuña por dedicar el espacio a cosas personales y, sobre todo, te desea muchas felicidades...

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¿Qué pasa?

¿Se te han acabado las balas?

 No me mires así. Aquí dentro no se oyen grillos. Sólo tu llanto de niña.

 ¿Es que te has dejado las alas en el perchero? ¿o sólo tus ideales sublimes? ¿piensas tirarte ahí, tirado, toda la primavera? Hasta tu reflejo en la botella se ríe de tí. Y a mí me dan ganas de hacer lo mismo...

Fígaro

Fígaro

Hoy han pasado ciento setenta años, un mes y veintitrés  días desde que la hija del escritor más grande de la historia descubriera el cadáver de su padre, Mariano José de Larra, en su cuarto con una bala en la cabeza.

- Creo que nos hemos vuelto a equivocar de botón, Mike.
- Pero, Mark, el manual dice que...
- Ese puto libro no nos ha traído más que problemas - interrumpió el primero de los científicos.
- Deacuerdo, Mark, volvamos a intentarlo...

Ambos fijaron sus miradas en el cuerpo inerte sobre la camilla.

- El botón "Quiero" está junto al corazón, un poco más abajo.
- Sí, pero la bombilla de "Amor correspondido" sigue sin encenderse...
- Quizá se haya fundido, Mark
- Tal vez, pero la verde no para de parpadear...revisa el depósito de lágrimas, Mike...
- Quizá nos hayan vuelto a enviar otro cacharro estropeado.
- Eso parece - contestó con desesperación el investigador - Tíralo, Mike.

 

Hoy es un buen día para tirar unas líneas a ese tipo que anda por ahí, con la mente y los pies más abiertos de la ciudad.

  Hoy es un año más viejo. O más poeta. O más lobo estepario. Pero, para bien o para mal, todavía nos quedan unos cuantos para seguir apagando cigarros en las cosas bonitas.

Ana María, la guapa

Ana María, la guapa

Todavía estamos a Martes y, con este, ya son tres los cantautores que han venido a su ventana a desordenar metáforas.

¿No se darán nunca cuenta de que no existen escaleras tan altas? de que se arrancaría la trenza antes de dejarla caer por el balcón...de que el coñac casi nunca rompe corazones y de que las manchas de llanto no hay quien las quite...

Tanto el blog como su dueño.

Nos veremos en dos semanas con las ideas más recortadas Q nunca...

Oo0ops...

Oo0ops...

  Por problemas técnicos blogeros de todo el servidor he perdido, entre otras cosas, el último relato. Agradecería que cualquiera Q lo haya guardado se ponga en contacto con la redacción de IrC para volver a publicarlo.

  Gracias...

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A la manera...

- Antes las cosas eran de otra manera - sentenció el viejo mientras se acomodaba en el taburete.

Su barba parecía sacada de un cómic de Uderzo y Goscini y su mirada de una novela de García Marquez.

- Antes las cosas del amor eran diferentes. A las muchachas se las trataba de otra manera. No sabíamos exactamente dónde quedaban París y esos sitios. No ibamos a ver películas, pero las historias de amor bonitas las teníamos aquí, entre nosotros. Antes eras capaz de pelearte por amor, y alguna vez te caían cuatro palos y, al final, siempre te besaban - concluyó el anciano mientras masticaba el último trago de vino.

Sus ideas parecían sacadas de una canción de El rey lagarto y, sus palabras, de un corazón más sabio que viejo.

Agradecimientos

Agradecimientos

Tras unos días de obras, la redacción de Ideas ReCortadas (que últimamente dedica más el tiempo a escribir cosas de estas que a crear) vuelve a estar en marcha, como siempre, todo lo que el sistema educativo permite.

No gustaría dar las gracias al administrador de Desazones inéditas (desazonesineditas.blogspot.com/) por la ayuda prestada contra el ordenador y, de paso, por compartir también sus palabras con los demás.

P.D. Aquí os dejo de regalito el logo antiguo para que hagais con él lo que querais...

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